Al fin coseché, gracias vida

Allá, donde el sol ilumina con todo su esplendor. Donde dorados campos parecieran no tener final, campos de esperanza, de grandes sueños y bellas historias. Allá, detente un momento a observar, a disfrutar de tranquilos parajes de arduo labor.

Es momento de cosechar, ¿recuerdas aquellos días de sudor y esfuerzo? se han ido. Es triste saber que no volverán; pero en su lugar han dejado algo, un pequeño obsequio, detalles que quedarán por siempre en tu vida.

Y el camino siguió…

Porque seamos sinceros, disfrutaste el camino hacia el «fin». Nostálgicos recuerdos que te sacan una sonrisa cada que por tu mente pasan, una sonrisa que está llena de vida. Pero no puedes evitar extrañar aquellos momentos, ¿qué será de ellos? ¿a dónde habrán partido?

Extensos campos de cosecha de cebada en Cuyoaco, Puebla, México. Fruto del trabajo y esfuerzo del ser humano y la naturaleza.

Pequeños retoños vienen ya, y a ti te cuesta más crecer. Tu final se está haciendo anunciar, es tu destino; te vuelves a detener una ves más para disfrutar de aquél paraje, tu amado terruño. Entonces llega el momento de partir.

Gracias vida, por todo

Por ahí, en la tierra que te vio crecer, yaces en una eterna paz. Quien creería que es la fortuna que a todos nos espera. Entonces, un trozo de mármol fue puesto para recordarte. En él se puede leer un epitafio, «Por fin pude cosechar aquello que sembré, tomaré un merecido descanso con unos viejos amigos.»

Del mismo autor: Hasta pronto, tierra de mis añoranzas

Espero que esta lectura haya sido agradable para ti. No es nada en especial, solo ideas que surgen en mi mente, que gusto de compartir. Te invito a dejarnos un comentario y seguirme en Instagram, donde subo más fotografías. Un abrazo a la distancia.