Apego y odio: una exageración de la realidad

He querido usar de nuevo un título que tal vez podría ser imprudente porque lo que a continuación vas a leer puede que no sea cierto. Solo quiero que sepas que esta es mi opinión, una reflexión que he hecho para mí pero quiero compartir con todo el mundo. Si no estás de acuerdo con lo que digo, déjanos un comentario con el por qué.

Somos seres subjetivos. Nos apegamos a las cosas, tendemos a fijarnos en los atributos de las personas y de los objetos; es por esto que amamos y odiamos. Exageramos las virtudes y defectos en aquello que vemos sin dar otro vistazo para darnos cuenta de la verdadera existencia (de ahí nuestra afección o repulsión). Es así que vivimos en una realidad engañosa que nos llena de lo que tanto ansiamos. Nos cegamos completamente y por eso es que caemos una y otra vez, la mente se ha burlado de ti haciéndote creer que así es el mundo.

Damos amor u odio desenfrenado

Damos por hecho que aquello que apreciamos o aborrecemos existe por sí mismo, del mismo modo que sus cualidades que exorbitamos. No queremos saber por qué o cómo, solo damos por hecho que así es.

Lo más triste de dejar de «alucinar» la realidad, es cuando la vemos como es. Existe una confrontación dentro de ti, una fuerte negación que terminará por dañar tu ser, tu alma. Lo mejor es no apegarse a las cosas y personas, evitemos exagerar aquello que observamos y percibimos de éstos. Solo así podrás seguir el camino de encontrarte a ti mismo mientras confrontas a la fantasiosa realidad que no te permitirá avanzar, en la que caerás una y otra vez sin saber por qué. Te estás engañando a ti mismo, intenta ver todo como realmente es.

No digo que no ames, es de las mejores acciones que podemos hacer durante nuestro camino. Simplemente ama a las personas como verdaderamente son, sabiendo sus bondades y vicios. Medita sobre tu existencia, realmente te ayudará a encontrarte y saber cómo estas percibiendo todo.

Vista de las montañas desde árboles navideños en Acopinalco del Peñón, Tlaxco, Tlaxcala.
Vista de las montañas desde árboles navideños en Acopinalco del Peñón, Tlaxco, Tlaxcala. Un hermoso momento de mi vida que me ha hecho reflexionar sobre mi realidad.

Hasta aquí llegué a pensar al ver esta imagen, un tranquilo espacio de árboles navideños en Acopinalco del Peñón, Tlaxco, Tlaxcala, México. Con una hermosa vista a lo lejos, me gustaría vivir aquel momento una vez más, y puedo hacerlo cuando recuerdo estas líneas.

Tu sentir es lo más importante, asegúrate que es lo correcto

Quiero reiterar que soy un ser equívoco, y comparto pensamientos surgidos de mi necesidad de darle un por qué a todo. Eres libre de ponerme total atención o de ignorarme y tomarme como un loco. De cualquier modo, te agradezco haber llegado hasta aquí y leerme brindándome un poco de aquello que no regresará, tu tiempo.

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2 pensamientos sobre “Apego y odio: una exageración de la realidad”

  1. Cuando vemos a una persona por primera vez, nos fijamos en el exterior y nos dejamos llevar. Mal hecho. Con los años he aprendido a no dejarme llevar por las apariencias. Aquí decimos «El hábito no hace al monje»
    Hace tiempo que me fijo más en cómo es esa persona, no me importa si lleva el pelo largo, si viste cómo viste o si vive como le da la gana. Tampoco me guío por lo que me digan los demás de alguien.
    Hay que ver las cosas tal cómo son para quererlas, no cómo los demás quieren que las veas.
    Me gusta tu reflexión, veo que eres muy consecuente pese a tu juventud y eso es de elogiar.
    Un saludoi

    1. Nos llevamos una primera impresión a la que nos tendemos a aferrar. Siempre es mejor conocer las personas y cosas a fondo antes de hacer una crítica. Gracias por tus elogios y por tus comentarios Isa, un saludo!

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