Hasta pronto, tierra de mis añoranzas

La vida da unos giros inesperados muy bruscos. Aún cierro mis ojos por la noche y pareciera revivir momentos de aquél chiquillo que se ponía su uniforme, se le hacía tarde ya para el colegio; para que su madre lo dejase en la entrada de aquél mar de conocimientos que hoy lo han hecho alguien pensador.

Aquellas tardes esperando a mi padre volver a casa, y cenar juntos en familia. Quién diría que no hay marcha atrás en esta existencia, esta vida. Este niño creció y partió hacia una universidad en busca de conocimiento; vaya sorpresa, encontró más que eso.

¿Ya estaba escrito?

Probablemente nunca se sabrá. Hizo amigos, grandes amigos. Ellos son los culpables de que esté escribiendo estas líneas. Tantas bellas experiencias, grandiosos momentos de alegría y tristeza vivieron juntos en su camino hacia el mismo gusto por el conocimiento.

Y es que uno se aferra a estos momentos. A pesar de venir de lugares que están separados por kilómetros de distancia, convergieron en un solo punto, un salón de clase. Los amigos salieron un sinfín de ocasiones en busca de aventuras, de momentos que preservar en su memoria por el resto de sus vidas.

Paisaje en San Andrés Tianguistengo, localidad de Actopan, Hidalgo, México. Momentos que te llevan a recuerdos de vida.

Aún recuerdo aquél día que tomé esta foto. Nos dimos una escapada hacia las montañas más cercanas que teníamos. Caminamos, fotografiamos, nos divertimos hasta observar la puesta de sol, ¿que más se podía pedir?

Pero la vida dio uno de esos giros

Tocó entonces momento del principio del fin, el último semestre de la universidad. Los chicos salieron un par de ocasiones, pero no sabían lo que venía: un encierro que los distanciaría físicamente. El semestre, la carrera terminaron.

Tantas cosas que faltaron por vivir, muchas aventuras que no se culminaron. Hoy solo queda ir por todo lo que un día fue nuestro hogar, dar un último adiós a aquel espacio que un día fue pura fiesta, y otros puro estudio. No es el adiós que queríamos para lo que se volvió nuestro segundo hogar.

¿Cómo termina la historia? No lo sé, aún la estoy viviendo. Pero tengo un buen presentimiento en lo que se viene para estos chicos, siempre encuentran el humor en aquello que se avecina y lo afrontan con emoción y pasión. Estos chicos son los autores de este blog.

Del mismo autor: Humanidad: un reflexivo confinamiento

Espero que este relato haya sido de tu agrado, es un poco de lo que acontece en mi vida. Me gustaría invitarte a dejarnos un comentario y a seguirme en Instagram, donde subo más fotografías. Un abrazo a la distancia.