Juguetes… una infancia y una perspectiva

Estoy seguro que en más de una ocasión en tu infancia llegaste a tener algún juguete independientemente el tipo, disfrutabas al jugar con él. El hecho de crear historias para cada juguete, cada muñeco y cada escenario, preparado específicamente para cada relato, cada aventura.

Y comienzas a ver cada juego como una vida distinta, como un pasatiempo pero que cada uno tiene su chiste. En eso comienzas a crear perspectivas distintas, comienzan a parecer que cada uno espera algo y distinto. Escondidos entre las hojas, entre las construcciones en las cuales tardaste casi un día entero en hacerlas.

Pero en ese momento te llaman que regreses dentro de casa, todos tus juguetes quedan esperando ahí justo como los dejaste. Piensas que regresarás a jugar, pero ya es tarde, no te dejan salir porque al parecer lloverá y hace frío. Te preocupas por tus juguetes, pero te dicen que no pasa nada, “son solo juguetes”.

Sin poder salir…

Al día siguiente te levantas temprano para ver tus juguetes. Pero esta lloviendo y no te permiten salir de casa, te molestas y regresas a jugar con un juguete que tenías dentro de casa. Pasa el tiempo y la lluvia se calma y comienza a hacer sol.

Sales, feliz para jugar y observas como tus juguetes esta todos salpicados de lodo, pero en lugar de molestarte se te ocurre una historia nueva. Se te ocurre un lugar abandonado y desolado, comienzas a jugar y a desarrollar tu historia. Imaginas cuantas cosas se te ocurren.

«Pero ella… ella nunca llegará, él lo sabe. Pero aun así él esperará.»

Javier Pelcastre

Creciste…

Pero… cuando el tiempo pasó, fue entonces cuando creciste. Comenzaste a dejar de contar historias, crearlas y jugar con esos relatos. Comenzaron a desvanecerse esas historias épicas, y un mar de abandono ahogó esos pequeños momentos en los que tus juguetes parecían serlo todo.

Pero parecía que tus juguetes seguían esperando, esperando que tú llegaras y les dieras una nueva historia, que jugaras nuevamente con cada uno de ellos. A ti ya no te interesaban, tenías nuevas amistades, conociste nuevos lugares y ahí quedaron esperando, día tras día.

Ellos sabían perfectamente que ya no les necesitabas, aun así, seguían esperando. Fue un día cualquiera, cuando llegaste acompañado de alguien más… ese alguien, era alguien con quien podrían tener nuevas historias. ¿Quién era? no lo sabían, pero igual no quisieron saber.

Esperaron lo suficiente

Una nueva historia brotó, comenzaron a moverse, algunos rechinando o con polvo, pero ese alguien los limpió y arregló. Conocieron un nuevo lugar y nuevas historias que podrían recrear… ese día comprendieron que volvería a pasar, pero no quisieron saber en ese instante. Ese alguien estaba jugando…

Estas fotografías las tome en mi casa, algunos son juguetes que en algún momento fueron míos y que ahora son de mis hermanos. Ese día salí y vi como estaban acomodados y salpicados por la lluvia del día anterior y fui rápidamente por mi cámara para capturarlos, siendo este el resultado.

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