Fotografía de una mata de maíz madura.
Fotografía de una mata de maíz madura en campo de cultivo con un bello atardecer de fondo.

Naturaleza en su máximo esplendor

Y el sol caía en una tarde tranquila y silenciosa, a las afueras de la ciudad, donde solo se escucha el cantar de los pájaros y aprecias el parloteo de las mariposas. Ya casi es temporada de cosecha y los pequeños insectos lo saben, por eso se apresuran a juntar alimento para el otoño y el invierno.

El viento sopla lento y sin prisa, el cielo se tiñe de tonos violeta y anaranjado dando resultado a un atardecer espectacular, sereno y que te trae recuerdos. Esos recuerdos vienen de manera lenta y muy puntuales, y uno en específico hace que se caiga una lágrima y recorra toda tu mejilla y tú… tú solo sonríes y bajas la mirada.

Recuerdas sin querer recordar…

Esos últimos rayos del sol, cálidos, suaves y tenues pero que aún iluminan lo suficiente como para apreciar a tu alrededor. De cierta forma eso te recuerda a una mirada que hace un tiempo ya no ves… una mirada que quisieras haber visto por más tiempo, que te mirara en la cercanía y en la lejanía, y aún así sentir su calidez que te abraza a la distancia.

Recuerdos vagos se acercan a ti y te resistes a recibirlos, son momentos que ya habías olvidado, ya estaban abandonados en lo profundo de tu ser. Pero sin más florecieron y comenzaste a sentir… tu corazón comenzó a latir a un ritmo acelerado, y tenía razón hacía muy poco tiempo de que le habías visto a esa persona, pero aun así tú te resistes a sentir.

Inmenso…

Pero el recordar su mirada te derrite el corazón y literal hace que sientas el calor de su persona, de su ser y de su corazón. Te hace sentir la inmensidad del amor, de lo maravilloso del sentimiento de querer y ser querido, el dejar que te cuiden y el cuidar, y recordaste haber visto que el brillo de sus ojos solo era el comienzo de algo espectacular que desbordaba desde su corazón.

Fotografía de una mata de maíz madura.
Fotografía de una mata de maíz madura en campo de cultivo con un bello atardecer de fondo.

«Y el brillo de sus ojos eran como los cálidos rayos de un atardecer…»

Javier Pelcastre

Fue entonces cuando entendiste que ese atardecer era más que solo eso, era la inmensidad y espectacularidad de la naturaleza. Simplemente algo bello, eterno y sublime, y que realmente esas palabras se quedan cortas. Y yo creo que estas maravillosas vistas que nos regala la madre naturaleza es solo para mostrar su belleza en su máximo esplendor y recordarnos que lo más valioso es ella y todos lo que la habitan.

Solo perspectiva.

Porque, así como el cultivar sentimientos en un corazón, se cultiva las plantas en la tierra. Porque, así como el cuidar el entorno sentimental de alguien, se cuida el entorno de la naturaleza. Porque, así como el apreciar la belleza de alguien, se aprecia la belleza de la naturaleza. Porque, así como el querer permanecer en el corazón de alguien, queremos permanecer en el planeta.

Por eso y más debemos preservar ambas cosas, para seguir viendo ese bello atardecer en sus ojos o seguir viendo el brillo de sus ojos en un bello atardecer… Y aunque solo es cuestión de perspectiva el sentimiento y la acción es la misma.

Espero te haya gustado y lo hayas disfrutado, me ausenté un poco, pero estoy de vuelta para traer más artículos y escritos para ti. Por último te dejo mis redes sociales, Facebook o Instagram para que sigas más de cerca lo que hago día a día. Saludos, un abrazo y cuídense en estos tiempos de frio.

Más artículos
Pareja de ventanas donde se refleja el paseo de las nubes.
Tardes de fotografía en cuarentena

Preparando para ti…

A %d blogueros les gusta esto: