Un viaje efímero… pensamientos pasajeros

El viento va pegando en tu rostro, mientras vas avanzando por los senderos, carreteras y caminos del campo y del pueblo… Sin más, paras en seco y ahí está, ese atardecer por el que fue que tomaste esa carretera en mal estado, solo para presenciar ese atardecer.

Ese día ibas solo, traías los audífonos puestos escuchando algo de rock ligero y romanticón. Disfrutas la brisa de un atardecer frío mientras sigues pedaleando porque sabes que aún falta para llegar, pero un destello de luz te hizo detener de nuevo. Eras los últimos rayos de luz de ese atardecer, era algo que se llevaba a la par, viento suave, música suave y un atardecer lento y hermoso…

Pensamientos pasajeros

—Fue cuando los pensamientos comenzaron a fluir, cientos de cosas comenzaron a pasar por tu mente y entre tantas, una idea peculiar llegó. La vida y el hecho que es solo un rayito el que nos toca, y después nos extinguimos. La vida, a la vez algo tan lento y duradero que decimos de toda una vida tantos años… pero también decimos que toda una vida solo fue un instante.

Es como una flama de un fósforo, dura lo suficiente para poder quemar o prender una fogata, pero no dura lo suficiente como para ver la fogata en su máximo esplendor. Porque solo fue un pequeño instante que duro encendido hasta que se extinguió y calcinó.

Invertir…

Y cuando llega esa parte del pensamiento es cuando toca a la puerta la inseguridad, la incertidumbre y la desilusión de que no has hecho aún lo que quisieras hacer o que realmente no has hecho tanto como pensarías. Entonces las ideas de lo que podrías hacer comienzan a llegar, se te ocurren nuevos proyectos, pero al paso del tiempo te das cuenta que cada proyecto necesitas tiempo e inversión y vuelves a sobajarte.

Pero, sabes… no deberías sentirte de esa forma. No todos tenemos las mismas metas y no todos queremos invertir lo mismo o podemos. ¿Debemos de luchar? Sí, claro que sí, pero todo a su tiempo y si incluso la vida solo es un pequeño destello para el universo y solo somos un instante, no importa porque eso que logremos será para un fin más grande.

Fotografía de bicicleta en los últimos rayos de un atardecer.

«¿Y qué final no quiere ser emocionante si desaparecerá…?»

Javier Pelcastre

El fin…

Y no me refiero a ningún tipo de creencia religiosa, sino más bien, para uno mismo, para la familia, para esa persona especial e incluso tu mascota. Y si logras eso entonces lo lograste todo, porque esa era tu meta, era tu deseo, era lo que tú querías ser o hacer y eso cuenta más que cualquier otra cosa en la vida.

Y ese propósito, ese fin; como muchos dicen, venimos a este mundo con un fin. Tienen razón, pero ese fin no te lo pone alguien más, ni algo superior a nosotros. Ese propósito en esta vida efímera lo pones tú; tú sabes si lo cumples o no, no importa el tiempo que te tome, no importa quién te critique si tú avanzas y sientes que es suficiente para ti está bien, claro está sin caer en el conformismo.

¡¡Despierta!!

Suena una notificación, que te saca de tus pensamientos y te das cuenta que el ultimo rayo de luz a desaparecido y comienza a oscurecer. Tomas la bicicleta nuevamente y emprendes camino de regreso a casa… pero ese pequeño pensamiento, se quedó ahí, muy en el fondo. Comienzas a pedalear más rápido y a concentrarte en el camino obscuro mientras das un pequeño suspiro, a la ves de alivio y al mismo tiempo frustración.

Del mismo autor: La tranquilidad de un bello amanecer

Espero te haya gustado y lo hayas disfrutado, estoy intentando escribir de una manera distinta a como lo hacía anteriormente así que espero no confundirte un poco. Por ultimo te dejo mis redes sociales, Facebook o Instagram para que sigas más de cerca lo que hago día a día. Saludos y un abrazo.