Fotografía de paisaje de Cerro Colorado.
Fotografía de paisaje de Cerro Colorado, mostrando la parte céntrica tomada desde el cerro de Barrio Coyula.

¿Casa u hogar?

Hace tanto… tanto tiempo que ya no estoy en casa. No sé si aún reconozca el lugar o si aún me reconozca a mí siquiera. Encontré tantos lugares a los cuales llamarle casa, tantas casas a las cuales solo le llamé un lugar para descansar, solo para pasar el rato.

Me pregunto —¿Cuándo será el día en que regrese, cuándo podré ver de nuevo el lugar que me vio crecer, cuándo podré tocar la tierra y respirar el aire donde tantas aventuras viví?— Solo me lo pregunto…

La dualidad…

Sin embargo, hay una parte de mí que ya no quiere regresar, le gusta viajar y salir a conocer. Le asusta estar en un solo lugar, le asusta la estabilidad, le asusta el volverse monótono. El explorar el mundo le emociona le apasiona y ama el ser libre.

Pero la otra parte pelea por estar cómodo, por estar estable, mantenerse en un solo lugar, no le gusta viajar ya que entre menos se mueva mejor. Le da miedo la gente, los lugares nuevos también le asustan por si talvez se pudiera perder. No puede cargar con la idea de perderse o perder sus cosas.

Hogar

Pero hay algo en que coinciden ambas partes, quieren un lugar al cual llamar hogar. Pero aún no saben dónde está, dónde encontrarlo. Saben que regresar a casa no será lo mismo, no cuando ya fui libre, cuando ya conocí tanto, cuando ya conocí la tranquilidad y el silencio.

En ocasiones me pregunto —¿Qué es un hogar, qué es para mí o poder tener un hogar algún día?— Esas y otras preguntas resuenan en mi cabeza de vez en cuando. Lo único que provocan es que me comience a preguntar más cosas.

Fotografía de paisaje de Cerro Colorado.
Fotografía de paisaje de Cerro Colorado, mostrando la parte céntrica tomada desde el cerro de Barrio Coyula.

Y el viento levantó mi ropa… no creí poder volar.

Javier Pelcastre

Retorno…

Pero… aún quiero regresar. Quiero regresar a casa, quiero volver a ver esos paisajes y sentir ese viento húmedo y frío que rosa mi rostro en un atardecer. Parado en lo más alto de ese cerro que me vio crecer, que me dio mi infancia.

Respirar hondo, levantar mis brazos y sentir la brisa mientras el sol se esconde a mis espaldas, me emociona el sentir como mi sudadera desabrochada se levanta con el viento como si fuese la capa de un superhéroe. Sus últimos rayos de luz dan sus últimos destellos antes de desaparecer.

Preguntas

Un suspiro… un suspiro me recuerda todo en un instante. Fue entonces cuando solo me pregunté —¿Cuándo regresaré, cuándo volveré?— Y simplemente es una pregunta sin responder. Solo la respuesta aún no llega… pero llegará.

Esta es una fotografía tomada en el pueblo de Cerro Colorado, Atotonilco el Grande, Hidalgo, México; en el que precisamente crecí y viví la mayor parte de mi infancia. Aunque es un lugar árido, frío y con viento que suele ser acogedor para quienes somos de ahí. De cariño le hemos llamado Cerrito de Colores, y sí, algún día estaré de vuelta por allá.

Espero te haya gustado y entiendas un poco este sentimiento. Por último te dejo mis redes sociales, Facebook o Instagram para que sigas más de cerca mi trabajo. Saludos, un abrazo y cuídense mucho nos volveremos a leer.

Redactor de contenidos

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