Chica con su brazo al frente tomando una flor color amarilla.
Chica con su brazo al frente tomando una flor color amarilla en un fondo desenfocado, tomada en el Real del Monte, Hidalgo.

Entrégame la vida…

Esas fueron las últimas palabras que escuche mientras caía, era un gran abismo por el cual caía tan lentamente. Solo fue un instante, pero para mí el tiempo se detuvo a millonésimas de segundos mientras recordaba y pasaba cada momento de mi vida frente a mí, me creerías si te digo que incluso cosas que ni siquiera recordaba ahí estaban, cosas insignificantes y otras no tanto. Simplemente ahí estaban, así sin más.

Escuchaba tanto ruido, tantos sonidos, no podía escuchar nada más que solo ruido. Un sentimiento de tristeza invadía mi corazón y mi mente, mi cuerpo incluso temblaba mientras venía una sensación de felicidad y desahogo. Simplemente era el fin, espera… ¿fin? ¿de qué? Estaba confundido, realmente no sabía el fin de qué o el inicio de qué, ni siquiera sabía que era «inicio» o «fin».

Tristeza en su mirar

Esto era más complicado de lo que creía, era más duro que cualquier cosa que haya pasado, vi hacia arriba y ahí estaba, esa mirada triste, amorosa y tierna. En el brillo de sus ojos podía ver como se despedía mientras soltaba lágrimas, no podía creer que tan bella mirada pudiera sufrir tanto. No podía creer que la hiciera llorar una vez más, no podía creer que ella me estuviera mirando de esa manera.

Quería tan solo decirle que todo estaría bien, que no llorara. Que volvería, incluso si eso último era mentira quería decírselo. Quería acariciar su rostro, tocar sus labios y darle un beso que le hiciera olvidar todo y le calmara por completo. Pero… no, ya no podía hacer nada, yo tan solo estaba cayendo sin siquiera poder moverme. Y entonces hice lo más estúpido que podría haber hecho.

Chica con su brazo al frente tomando una flor color amarilla.
Chica con su brazo al frente tomando una flor color amarilla en un fondo desenfocado, tomada en Real del Monte, Hidalgo.

«Y te vi entregar todo con una sonrisa… Tan solo bajaste la mirada.»

Javier Pelcastre

Sonrisa de despedida

Sonreí, y sí, me estaba despidiendo sin siquiera pensarlo. Ella tan solo rompió en llanto dejándose caer sobre sus rodillas, alguien le sostenía, pero ya no podía ver lo suficiente como para distinguir. Comencé a ver borroso, no sé si era la distancia o las lágrimas descontroladas por la gravedad y el viento que recorrían mis mejillas y párpados sin control alguno. Todo comenzó a oscurecer…

«Te entrego la vida»

Cada vez me sentía más ligero, si pudiera decirlo de esta forma diría que más «libre». Mis párpados se cerraban solos mientras en mi cabeza se me venían imágenes, una tras otra entre las cuales una se repetía continuamente. Era ella, estiraba su mano con una pequeña flor en ella, parece que decía algo, pero no le alcanzo a escuchar. Ahora que lo pienso, ¿Por qué digo «ella»? ¿Quién es? Parecía importante para mí, pero no le recuerdo, no sé quién es. Su rostro comienza a ser borroso.

—¡Entrégame la vida!— Volví a escuchar esa frase, no sé quién la dice e intento saberlo mientras todo se torna borroso. Escucho estática, escucho gritos… Todo comenzó a desaparecer, un sonido agudo se comienza a intensificar y un gran estruendo se oye mientras me desvanezco. Fue entonces que me di cuenta que caí. Dejé de sentir, dejé de escuchar, dejé de ver… y también de…


Y bueno, este fue un escrito después de haberme ausentado por un buen tiempo. Pero ya estoy de vuelta, así que gracias por leerlo hasta el final. Espero te haya gustado, puedas comentar y compartir, saludos. Por último, te dejo mis redes sociales debajo para que me sigas más de cerca.

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